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Abr

Viaje por el París de los años 30 con Brassaï

Fue amigo íntimo de Picasso, colaborador de Salvador Dalí e ilustrador de textos de André Breton, pero el fotógrafo de origen húngaro Gyula Halász, Brassaï para la posteridad, siempre será el fotógrafo de la ciudad del Sena o, mucho mejor, “el ojo de París” según definición de Henry Miller. Ahora una exposición en Barcelona nos introduce en su universo, en ese mundo de imágenes reales y fantásticas que nos permiten viajar a un París desaparecido, el de los años 30, a través de instantáneas de la vida cotidiana. Una muestra que se puede contemplar en Madrid, después de su paso por Barcelona, desde el 31 de mayo hasta el 2 de septiembre, en la sede de la Fundación Mapfre (Paseo de Recoletos, 23) y que es la primera que tiene lugar en España, desde 1993, dedicada a este singular artista.

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“La Torre Eiffel vista desde la Puerta del Trocadero” (1930-32). Foto: Estate Brassaï Succession, París

Brassaï sentía pasión por París, de eso no hay duda, porque la ciudad de la Torre Eiffel fue su modelo principal. De hecho, fijó aquí su residencia cuando apenas tenía 25 años con la intención, en un principio, de dedicarse a la pintura. Se instaló en el número 81 de la calle Faubourg Saint-Jacques, en un apartamento que conservó hasta el final de sus días. Desde el primer momento, con su cámara inmortalizó París, de noche y de día, a través de retratos, desnudos, naturalezas muertas, rincones pintorescos, monumentos… y sobre todo la vida cotidiana, que mereció el mayor interés de este fotógrafo singular que nació en la actual Rumanía en 1899, en un lugar de nombre Brassó, de donde tomó su seudónimo

Buscándose la vida 

No fue fácil, sobre todo en un principio, la vida de Brassaï, pues tuvo que ingeniárselas para conseguir cierta reputación, primero vendiendo artículos y caricaturas a periódicos alemanes y húngaros y después creando una agencia fotográfica en la que él era el único empleado. Después, durante la ocupación alemana de París, abandonó la fotografía y volvió su mirada al dibujo y la escritura, hasta que, por fin, después de la guerra, abrazó de nuevo y ya para siempre la fotografía. Brassaï murió en Francia, concretamente en Beaulieu-sur-Mer, sin haber regresado nunca a su ciudad natal.

“Vista desde el Pont Royal hacia el Pont Solférino” (1933). Foto: Estate Brassaï Succession Paris.

Es imprescindible visitar la exposición que la Fundación Mapfre dedica a este artista, ya que nos permite descubrir a este fascinante y polifacético hombre, a través de más de 200 piezas si contamos las fotografías de época, los dibujos, una escultura y diverso material documental. Y nos deja también acercarnos a la vida cotidiana de los artistas de París de la época, que por aquel entonces habían emigrado desde Montmartre hasta Montparnasse, donde la mayoría de ellos vivían como si en realidad formasen parte de una gran familia.

En 1976, el propio Brassaï escribió que estaba ansioso por penetrar en el mundo parisino de los márgenes, el de los mafiosos y los marginados, el de los chulos y las prostitutas, el de los drogadictos y los homosexuales… “este mundo subterráneo representaba el París menos cosmopolita, el más vivo y más auténtico”, dijo. Por eso, hay una sección en la muestra dedicada a este “inframundo” que lleva por título “Placeres”. Son fotografías protagonizadas por pequeños delincuentes, prostitutas y otros personajes de los bajos fondos de París, algunas de ellas tomadas en salas de baile baratas o ferias populares de barrio. Aquí se incluyen también algunas de las imágenes capturadas entre bambalinas en el conocido Folies Bergere.

Pasión por los adoquines

También hay un apartado dedicado a “París de día”, con abundancia de instantáneas de la vida cotidiana y en los que ya se descubre el interés de Brassaï por los estilos geométricos o los recortes abruptos, como se detecta en las famosas imágenes de los adoquines de las calles de la ciudad.

5En “Grafitis”, descubrimos que lo que hoy llamamos arte urbano no es tan nuevo como pensamos en la actualidad,, porque el propio Brassaï ya fue recopilando en su tiempo los grafitis que iba encontrando en las paredes de diferentes calles y barrios de París, si bien él tenía predilección por aquéllos que habían sido grabados o arañados, más que dibujados y pintados, y en los que las irregularidades del fondo jugaban un papel importante estéticamente.

Con los grandes artistas

En diciembre de 1932, Brassaï recibió la invitación de fotografiar a Picasso para ilustrar el primer número de “Minotaure”, la lujosa revista que impulsó el editor suizo Albert Skira. Aquél fue el comienzo de su amistad con el artista malagueño. Por eso, la exposición tiene un apartado que han querido titular “Minotaure”.

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“Bal des Quatre Saisons, rue de Lappe” (c. 1932). Foto: Estate Brassaï Succession Paris.

La muestra continua con otras secciones, como las tituladas “Personajes” o “Lugares y cosas”, donde podemos contemplar una perspectiva de la Sagrada Familia de Gaudí desde una posición elevada, un muro pintado en el Sacromonte de Granada o un escaparate de Nueva Orleans. En “Sociedad”, vemos las fotografías que Brassaï hizo en reuniones de la alta sociedad parisina: bailes de disfraces, veladas elegantes y eventos en casas privadas y en hoteles como el Ritz o en restaurantes como Maxim’s.

Retratos y más retratos

Hay una sección, “Retratos: artistas, escritores, amigos”, en la que aparecen inmortalizados algunos de sus amigos, como Pablo Picasso, Salvador Dalí, Henry Miller, Pierre Reverdy, Jacque Prévert, Henri Matisse o Léon-Paul Fargue. Todos ellos transmiten tranquilidad, seguramente porque el propio Brassaï consideraba que “obligar al modelo a comportarse como si el fotógrafo no estuviese allí es verdaderamente hacerle representar una comedia. Lo natural es no escamotear esa presencia. Lo natural en esa situación es que el modelo pose honestamente”.

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“Haute Couture Soirée” (1935). Foto: Estate Brassaï Succession, Paris.

La exposición que la Fundación Mapfre dedica a Brassaï se cierra con dos apartados titulados “El sueño”, porque uno de los motivos recurrentes en la obra de este artista de la imagen fueron las personas que encontraba, por algún motivo, durmiendo, y “La calle”, donde se agrupan muchas de las fotografías que hizo durante sus numerosos viajes por el mundo. Hay estampas de Suecia, Inglaterra, Estados Unidos, Marruecos, Italia, Grecia, Turquía, Brasil… y España.

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